Qué incluye un servicio de mantenimiento web

Una web es como un local: si nadie la cuida, con el tiempo algo se rompe, queda desactualizada o se vuelve lenta. El mantenimiento es el trabajo, muchas veces invisible, que evita eso.

Actualizaciones

El software envejece: los sistemas de gestión de contenidos, los plugins y las librerías reciben actualizaciones que corrigen errores y agujeros de seguridad. Dejarlos sin actualizar es la causa más común de sitios hackeados. Actualizar con cuidado, y probar después, es la base de todo lo demás.

Copias de seguridad

Velocidad

Con el tiempo se suman imágenes pesadas, plugins y agregados. Revisar la velocidad cada tanto y corregir lo que la baja mantiene contentos a tus visitantes (y a Google).

Seguridad

Controlar que todo funcione

Lo que más duele es lo que falla en silencio: un formulario que deja de enviar, un botón de WhatsApp con el número viejo o una página caída. Probar de vez en cuando los caminos que usan tus clientes evita perder consultas sin enterarte.

Cambios del día a día

Precios, horarios, promociones, fotos nuevas. Tener a quién pedírselo hace que el sitio no quede desactualizado, que es una de las formas más rápidas de perder confianza.

¿Cuándo conviene?

Si tu web te trae consultas o ventas, el mantenimiento es mucho más barato que arreglar un problema cuando ya pasó: un sitio caído o hackeado cuesta clientes, tiempo y reputación.